EL ESPACIO COMÚN. Lugar de aprendizaje

El aprendizaje es un gesto interior, un hábito individual, una capacidad de hacer comprensibles las cosas para uno mismo. Los métodos de aprendizaje han sido múltiples y siempre con el objetivo de engordar la capacidad de acción de las personas: su autonomía. Distinto es el caso de la enseñanza donde otros deciden que es bueno para uno y, por tanto, cuales han de ser los valores, conductas y gestos que uno ha de hacer mientras ellos se benefician. El aprendizaje es libre de elegir las cosas, las miradas y los registros. Es plural y en nada automático. Otra cosa es adquirir habilidades concretas, mecanizar gestos y sensaciones. El aprender se refiere a la ética y al bazar, la enseñanza a la moral y la catedral (1). Son dos conceptos instrumentalmente distantes aunque parezcan conjugarse como iguales. La cultura contemporánea asistida de la tecnología de redes alteran y transparentan estos conceptos que, con naturalidad, se adaptan a los tiempos.

El nuevo entendimiento emergente incluye en un lugar destacado el paradigma colectivo -el compartir, el intercambiar- dentro de los parámetros de la creación que posibilita la innovación. La sociedad actual ha elevado a valor fundamental la innovación. Los procedimientos para llevarla a cabo se establecen desde redes y colectivos abiertos capaces de procesar información con mayor eficacia e intercambiar conocimientos e intuiciones instantáneamente (2). Son estructuras de creación ágiles y eficaces, mucho más capacitadas para la tarea continua de la innovación que los procesos aislados u ocultos; actúan en tiempo real; y  la sinergia y la empatía son sus motores.

Toda una cultura esta -la contemporánea- que, aun beneficiándose sobremanera de ellos, no nace de los nuevos y veloces medios de comunicación, sino que se forja suavemente a través de la continua renovación de pautas en el  consumo arrastrada por la mercadotecnia y de la estética de la desaparición que formuló Virilio al vislumbrar que un nuevo acontecimiento de mayor brillo y amplitud oculta siempre al anterior y que a la vertiginosa velocidad en que, en estos momentos,  se suceden provocan el olvido, la desaparición de facto (3). Ambos corren sobre el sólido y triunfante pensamiento darwiniano que evidencia la alteración y la mutación como herramientas de permanencia y subsistencia,  que desde la biología ha impregnado todos los campos del saber. Estos hábitos abren paso a la sociedad del espectáculo en donde la visibilidad instantánea moldea los objetos y pauta los tiempos. El avance de la teoría de redes sociales, con la que los sociólogos hacen acto de constricción negándose a hacer más adivinanzas para convertirse definitivamente en narradores de lo social en tiempo real; la cultura hacker que incluye un germen antisistema que le es necesario para superar anquilosamientos y permitir su avance exquisito; el inicio de nuestra conciliación con la Naturaleza en una ecología infinita; la globalización y deslocalización de los territorios económicos y entornos humanos que generan grandes excedentes financieros hiperactivos y de distribución dislocada y perezosa; y el trasiego como modelo de comportamiento, tanto en la búsqueda del sustento (migración) como en el ocio (turismo), terminan por definir, en este momento, los elementos cruciales en los que se acuna el ser contemporáneo.

Si la innovación y por tanto la creatividad es el valor de cambio de la sociedad actual cabe hacerse una pregunta: ¿de que vale la educación tradicional? ¿De qué sirve que un profesor desclasado arengue a los más jóvenes conforme a una experiencia ya periclitada, sin valor? Una experiencia gastada, ajustada a otros parámetros de espacio y de tiempo, por tanto,  inservible en éstos. Procedimientos ya fuera de lugar, que acaso fueron útiles mientras emergieron y se emanciparon, y que una vez encadenados y cristalizados, son irrepetibles. Sucesos enclavados en “un mundo moderno líquido del que se sabe que sólo admite una única certeza (la que mañana no puede ser, no debe ser y no será como es hoy)” (4). La posición a la que nos adherimos queda ejemplarizada por la audacia de aquel insigne ciudadano de la revolución francesa que, en un alarde de osadía liberadora, de mayor confianza en la naturaleza humana que en las instituciones, decidió personalmente, sin conocimientos previos, iniciar e instruir en el arte de la lectura y la escritura a sus hijos infantes. A la vez, él mismo aprendería con ellos. Si él podía aprender sus hijos lo harían con él. Temiendo de la enseñanza optó por el aprendizaje. Al igual que este prócer y casi dos siglos después, la huida hacia adelante, la confianza en la creatividad y la reinvención del yo social responsable de sus acciones y conocimientos, quedan evidenciadas en los presupuestos y valores en los que se instala la sociedad red contemporánea. Estos son los valores en que ensayar habilidades. En este fluido incierto es en el que nos toca ejercer -de lo que sea- sólo hay alternativas en su seno. La estructura en red tolera, más, le resulta vital para su ecosistema, el asentamiento de agentes de la disidencia en el mismo espacio. Poderosas enzimas que con muy poca cantidad activan procedimientos y actitudes. Los esfuerzos discrepantes son fuentes privilegiadas de la divergencia, la pluralidad, la creatividad y la innovación: valor estratégico en esta cultura emergente, aun por inventar, pero ya instalada hasta en nuestros gestos cotidianos.

Nos remitimos al pasado, a finales del siglo XX, e Internet significaba: una fotocopia instantánea a distancia. El talento de Berners-Lee (5) hacen posible transitar los inicios de la red y deslizarse de Internet a la World Wide Web (WWW), donde buscar contenidos e intercambiar imágenes y archivos en general es posible y relativamente fácil para todos los navegantes y usuarios. Es el tiempo de las punto.com, en que la información quedaba centralizada alrededor de ciertos nodos técnica y económicamente capacitados para poner a disposición de sus asociados, o de manera libre a los navegantes, utilidades y documentos. El primer ensayo de la red -la Web 1.0- se asemeja mucho al modelo heredado de la clásica estructura de red centralizada de las empresas y los medios de comunicación. La ventaja de este hallazgo representa la posibilidad de emitir con un solo gesto mensajes para ser consumidos instantáneamente en múltiple lugares, así como, hacer accesibles los bancos de datos. Seguidamente, una vez que en la productividad global se valora el poder de las redes libres de escala, erráticas y caóticas, la Web 2.0 será la de la revolución social. Con su implantación los usuarios dejan de ser terminales de consumo, oficiantes del “copiar y pegar” para pasar a editores de sus propios sitios.  “La red transciende de un modelo jerárquico a un modelo participativo. Del copyright al copyleft. Desde este momento, en este espacio llamado Internet, alejado de toda lógica y estructura euclidiana, los usuarios no tienen por qué esperar a que alguien atine en crear algún lugar conforme a sus gustos o intereses, lo pueden hacer ellos mismos. Con la puesta en marcha de la Web 2.0, se cuenta con una plataforma universal de intercambio y colaboración de posibilidades inauditas. Ya nadie se otorgará el deber de elegir los contenidos, éste será responsabilidad única del usuario” (6). El sentido profundo de esta evolución se manifiesta en la transformación que promueve: desde un reservorio inicial a un espacio común. De copiar a colaborar. Mientras, se afianza la cultura “copiar y pegar”. Una cultura responsable en el que la autonomía ciudadana llega a la adquisición de conocimiento y demás utillaje apto para transitar por el futuro desconocido, a la vez que para inventar cada cual su propio y personal guión. Si compartir es uno de los valores netamente diferenciable de la cultura hacker, el intercambio es el configurador de colectivos dentro de la red. Con la Web 2.0 nunca fue más fácil esta actitud.
La piratería y la tiranía implícitas al uso de “copiar y pegar” han sido corregidas con las nuevas tecnologías que sustentan la Web 2.0. Cuando la red ha ganado la doble vía por la que es posible, sin grandes conocimientos de usuario y sin infraestructura  IP, subir, colgar, almacenar documentos producidos por el propio usuario y bajar cualquier archivo sin restricción, es cuando se hace posible y plena la introducción de un potencial añadido, propio de la cultura líquida contemporánea, un nuevo valor emergente, indisolublemente incorporado a la sociedad que se conforma en red: compartir, lo colectivo como método de adquisición y producción de conocimiento. Compartir para ser y crear. Una nueva responsabilidad otorgada a administrar individualmente.

CityWiki, el experimento digital

CityWiki (7)  es un experimento creativo dentro de la WWW. Se asiste de las utilidades introducidas a raíz de la implantación de la Web 2.0 con el propósito de ampliar el espacio físico y docente de la Escuela de Arquitectura de la Universidad de Granada. Concurre que CityWiki  es tanto el experimento como el laboratorio (8). El contenido y el continente se confunden, de modo que uno no es posible sin el otro y que uno solo deja de tener sentido si falta el otro. Es un proceso empírico realizado a escala uno es a uno y en tiempo real. Un mundo inserto en su propia naturaleza: la digital y la lógica de la cadena de ceros y unos, de sies y noes, tan inverosímilmente ágiles de movimiento como capaces de generar incertidumbre y multiplicidad. CityWiki no es un wiki al uso, se instrumenta y soporta en la aplicación de libre distribución que cuida y mantiene la Fundación Mediawiki al igual que otros (9), pero su implementación difiere en casi todo. En el caso de los wiki convencionales -por ejemplo la archifamosa Wikipedia- se persigue atesorar y bruñir el sentido de las cosas, por el contrario, CityWiki es un espacio común, un lugar donde compartir acciones, experiencias y conocimientos. Creado sin intromisión jerárquica, transparente y organizado en base a un esquema de red fuera de escala donde todo acaece de manera manifiestamente azarosa. Los usos de esta plataforma wiki son diversos y dispares, pero siempre colectivos, abiertos a la intervención de otro u otros. El inventario elemental de las utilidades intrínsecas de CW, incluido entre sus páginas, compone una sorprendente relación. Se detalla que sirve para guardar pensamientos; para guardar archivos de interés y que no se pierdan; para encontrar archivos que necesitas; para tener tu propia página web; para tener tu propio banco de datos compartido; para ver que es lo que pasa en la escuela; para intercambiar documentos y conocimientos: para producir debates y desencuentros; para obtener material de ayuda para las asignaturas de la carrera; para anunciar y publicitar eventos; para tener todo a mano; para colaborar en la creación de un gran banco de datos, donde condensar arquitectura; para aclararte las ideas; para ver qué hacen otros; para fisgonear calentito desde la cama; para ver si apruebas; para ver por qué te suspenden; para estudiar en grupo; para trabajar en equipo; para proclamar lo que más te interesa; para evidenciar lo que menos te interesa; para enseñar habilidades; para aprender; para que no te cojan a traición; para ser persona en un colectivo de personas. Una relación que por si sola hace comprender los parámetros no métricos del experimento.
En la city se pueden leer y escribir artículos tanto nuevos, como ampliar o editar los ya incluidos; visionar, subir y bajar todo tipo de archivo; e intercambiar mensajes instantáneos entre los usuarios. Todo ello queda registrado y almacenado en una base de datos instalada en el servidor. Con estas fáciles herramientas de usuario se produce el intercambio. El interfaz guía al visitante por los lugares de la city, en los que podrá dejar rastros de su existencia. Todas, incluidas las más leves, contribuciones  de cada usuario quedan registradas. Así, pasan a formar parte del contenido colectivo y se hace posible su búsqueda.

Con estos medios y con la aplicación de las conductas para el impulso de los procesos participativos investigados y expuestos por el profesor de sociología de la Universidad Complutense Tomás R. Villasante (10), se funda ex novo un espacio común online en el que el intercambio de ideas y estados de ánimo sea posible y provechoso. Su fundamento se asocia a valores  culturales emergentes que subyacen en la sociedad red contemporánea: compartir y  configurar redes. Ambas herramientas, dispositivos o actitudes son aliados inseparables y cimientan la innovación, concepto que se ha constituido en el auténtico motor de la acción y producción contemporánea. Aquí se manifiesta la potencia de la construcción de CW: está inmersa en la más absoluta contemporaneidad y conforme a su velocidad y lógicas. Puede, también, verse como un ensayo sobre el enjambre una vez que se le trasfiere todo el poder del sitio a cada uno de los miembros de la comunidad. No hay dirección marcada o prefijada, no hay objetivos –ni siquiera la subsistencia-, sólo hay herramientas a libre disposición. El usuario acepta los preceptos del copyleft: compartir y la cortesía como estrategia.  No hay rangos académicos, ni policía. Su esencia, su crisol, es la participación, la construcción colectiva. Esta condición constituye su conciencia y vocación de espacio común. Un punto de encuentro para el aprendizaje y la creación colectivos. No hay nadie que mediatice pasos, que mida palabras y contribuciones o que haya previsto senderos, pero la transparencia manifiesta en el espacio común hará casi imposible ocultar o hurtar presencias.

Desde que CityWiki se enchufa a la red, en septiembre de 2006, han pasado muchas cosas, casi todas inesperadas. En tanto se contabilizan más de un millón de visitas y en su registro figuran más de mil usuarios, se han realizado cursos situados en la vanguardia de la docencia, porque sus recursos han nacido de lo colectivo  y la participación como nuevos valores inherentes a la creatividad y en los que la plataforma wiki ha sido fundamental para desarrollarlos. También, se ha realizados cursos más convencionales en los que se ensayan otras posibilidades docentes de esta tecnología de transmisión, dejando rastro indeleble de su materiales de aprendizaje. En sus Naves de Almacenamiento se atesoran apuntes, prácticas, exámenes y ayudas útiles para las asignaturas de la carrera. Han nacido en su seno personajes públicos de fuerte carácter que son usados por toda la comunidad mientras van adquiriendo personalidades más complejas. Se narran leyendas sobre lugares desconocidos aunque cercanos y se recoge en sus foros una actualidad ácida. La investigación de los nuevos espacios y dispositivos en los que corre nuestra actividad en la city es un hecho destacado. El propio medio y la formación creativa inherente a las Escuelas de Arquitectura, han originado una espiral de constante innovación, tanto en la edición de páginas como en la construcción de lugares, basada en la investigación de las posibilidades de la aplicación informática. En base a un número muy limitado de herramientas de edición se han generado multitud de disposiciones intencionadas y netamente identitarias. Se ha poblado la city de lugares y tribus con estandartes.

Por último, advertir que el vértigo de asistir a la construcción de un antiguo ágora con renovados métodos, de construir sin peso, ni gravedad, con bites y píxeles y de pertenecer a la inmanencia donde sólo los procesos adquieren trascendencia, nos atrapa a los implicados. Somos concientes de estar asistiendo a la creación de un espacio común, con otra arquitectura, un espacio sin escalas y sin fronteras, siempre provisional; participativamente construido, abierto y colectivo. Mientras vemos cómo se construye una nueva arquitectura más cercana y menos mediada. Un hábitat distinto, en donde la transacción económica no existe y cualquier nivel lo establece uno mismo, conforme su entendimiento y sus emociones le dicten en cada momento. Toda una escuela de ser en la que permanecer cotidianamente enredado, políticamente activo. De ahí, la fascinación por el experimento.

Enero, 2008

 

Notas

(1)Para profundizar en la dualidad bazar-catedral consultar la tesis doctoral de José María Romero Martínez. Una estatua ¿de qué? Granada, 2006
(2)Castells, Manuel (editor). La sociedad red: una visión global. Madrid: Alianza Editorial, 2006.
(3)Virilio, Paul. Estética de la desaparición. Barcelona: Paidós, 2003
(4)Bauman, Zigmunt. Miedo Líquido, la sociedad contemporánea y sus temores. Barcelona: Paidós, 2007.
(5)Al tesón y convencimiento de Tim Berners-Lee se debe el nacimiento de la WWW.
(6)Javier Fernández García. “CityWiki un espacio común”. http://citywiki.ugr.es/wiki/CityWiki,_un_espacio_común
(7)Los fundadores y administradores de CityWiki son: Javier Fernández García y Leandro Morillas Romero.
(8)Latour, Bruno. “Dadme un laboratorio y levantaré el Mundo”. http://www.ub.es/prometheus21/articulos/lab.pdf
(9)Desde 25 de julio de 2006, CityWiki se ejecuta en una sola máquina, que a la vez sirve páginas y alberga la base de datos. La primera máquina CityWiki es un pecé doméstico, con sólo un procesador P-IV 3.60GHz y 2GB de RAM, y 2 HD 300GB 7200rpm en RAID 1, conectada con 1GB LAN a la redUGR. Está instalada en la tercera planta de la etsag y debe su primera configuración, amateur, al arquitecto Leandro Morillas Romero. Todo el software utilizado es libre: sistema operativo Fedora Core 5 Bordeaux, servidor http Apache, preprocesador de hipertexto PHP, base de datos MySQL, y Mediawiki, y etc. . A diario, se actualiza el software vía los repositorios de Fedora, Livna y Fresh RPMS, y se realiza una copia de seguridad temporal.  Desde el 24 de febrero de 2007, dispone de una batería para protegerse de las caídas de la red eléctrica de la etsag.
(10)Rodríguez Villasante, Tomás. Desbordes Creativos. Estilos y estrategias para la transformación social. Madrid: Los Libros de la CATARATA, 2006


Javier Fernández García
Doctor Arquitecto. Profesor colaborador del Área de Proyectos de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad de Granada

Licencia
Esta obra está bajo una licencia Reconocimiento-No comercial-Sin obras derivadas 2.5 España de Creative Commons. Para ver una copia de esta licencia, visite http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/2.5/es/ o envíe una carta a Creative Commons, 171 Second Street, Suite 300, San Francisco, California 94105, USA.


Enviado por aaabierta el Sáb, 2008-03-29 11:54. categories [ ]