Estos días asistimos al boom definitivo de lo pedagógico gracias a varios factores que parecen encandilarnos a todos. Por un lado la explosión del software libre y todos los mecanismos de trabajo y dinámicas de grupo han marcado una disposición clara al trabajo pedagógico de formas diferentes. Así la web 2.0 y otras estrategias del peer to peer, parecen querer revolucionar marcos educativos. Por otro lado, en mi opinión, el trabajo educativo cobra más importancia en el mundo comisarial, como un factor de moda. Este factor pedagógico devuelve, según muchos museos y centros de arte, la cuestión de la educación como eje central del trabajo del campo cultural, al mismo tiempo que defiende la posibilidad de otra escuela, o la capacidad liberadora del arte como elemento critico y liberador de la demonizada escuela. En mi opinión, este marco peca a veces de “sobrado”, al tachar la escuela como una institución maquiavélica, sin capacidad de acción, donde los docentes parecen estructurarse como "energúmenos" o solamente sujetos que ejercen y refuerzan el control social. Pese a ello, este tipo de marcos, suelen dar lugar a experiencias interesantes y muy problemáticas, y por ello enriquecen el debate pedagógico. En este sentido podemos ver, además, ya la pretensión de exposiciones como Documenta XII, o de espacios de trabajo o seminarios alternativos como Summit: non aligned iniciatives in education culture durante el 24 al 28 de mayo, 2007, en la ciudad de Berlín, o la exposición de Academy-Teaching and Learning en el Eindhoven Van Abbemuseum. Todo ellos se presentan como propuestas de tipo comisarial con vinculaciones educativas, donde se discuten ejes interesantes como la reproducción de conocimiento, el activismo y la educación, o el trabajo en red y con redes sociales. Este tipo de trabajo, que podríamos clasificar de mainstream, entienden muchas veces el trabajo educativo desde posiciones académicas o altamente institucionalizadas, y a veces, como en el caso de la Documenta, establecen espacios de trabajo y comités de expertos locales que multiplican y activan redes de proyectos educativos (el proyecto del Beirat).
Finalmente, y como una dimensión más a añadir, existe toda a una serie de redes sociales y agentes, trabajadores culturales si queremos, que partiendo ya de los movimientos de educación libertaria, de educación popular o de los movimientos de emancipación y lucha cívica, han tenido en cuenta siempre el factor pedagógico, y lo han incorporado como práctica o como espacio de trabajo y discusión. No creo que estas dimensiones sean separadas o diferentes entre si, mas bien son una muestra del juego de fuerzas e intereses que despierta este factor educativo. No obstante cabe marizar que sí que creo que estas esferas se mueven e interactúan de forma más compleja y relacional de lo que creemos. Por ello, si de algo nos podemos dar cuenta es de la necesidad de crear genealogías, rastros y mapas complejos, además de proyectos que aúnen prácticas pasadas con actuales en este sinfín de pedagogías que se construyen, practican y narran. Estas propuestas de trabajo podrían realmente conectar diversas dimensiones y agentes, sin por ello anular las capacidades críticas de las escuelas, de los institutos o de los centros de jóvenes, y anular o invisibilizar proyectos pasados. Una de las cuestiones políticas fundamentales a los que nos enfrentamos estos días, no es tanto la generación directa de proyectos colectivos, como la generación colectiva de saber pedagógico, es decir de redes y plataformas que nos enseñen de forma experimental cómo trabar juntos y cómo aprender unos de los otros. Es decir donde componer pedagogías en red.
Imagen de uno de los multiples mapas generados por el proyecto de AREA: People`s Atlas of Chicago
En este marco me gustaría poder comentar brevemente el trabajo de AREA, un complejo trabajo editorial que conjuga el arte, la investigación, la educación y el activismo bajo un paraguas complejo. De ahí su nombre ( Art- Research -Education- Activism). Este proyecto, que primero se permeabiliza de forma editorial con ya 8 issues o números semestrales desde el año 2005, alterna en cada publicación un eje clave o tema sobre el que diversos grupos, asociaciones, o colectivos escriben. Las propuestas son diversas en enfoques y proyectos, pero intentan sobre todo sacar a la luz diversas perspectivas ya sea por parte de teóricos, de proyectos de activismo, de educación de grupos o colectivos de docentes, de grupos artísticos, de activistas, etc... mostrando la red o trama de conocimientos que se conjugan en Chicago, y por ello generando colectivamente saber pedagógico.
En un número de la revista, por ejemplo, trabajaron el tema de la comida, y pudieron extender la discusión a un proyectos de ecología urbanos, de recurso sostenibles y urbanismo, o incluso proyectos educativos en escuelas, sin por ello presentarlos en competición o contradicción, sino más bien en relación, como un ensamblaje de practicas y discursos. Otras ediciones afrontaron el trabajo de “cómo aprendemos”,a tenor de la exposición “Pedagogical Factory”,organizada por el Stockyard Institute en el Hyde Park de Chciago, donde AREA organizó un programa educativo experimental bajo el mismo nombre (How we learn). En este número, y el programa pedagógico de la exposición, establecieron un espacio de debate sobre las diversas estrategias pedagógicas y conocimientos que se establecen entre los diversos grupos o entidades de la ciudad de Chicago cuando actúan. El penúltimo número discutió así mismo el concepto de la ciudad como un laboratorio de políticas culturales , variando las aportaciones desde nociones de postfordismo, a proyectos educativos, historiografías alternativas de Chicago, o la privatización de escuelas públicas. Además de la publicación libre y gratuita, el proyecto de AREA aglutina el Weblog: Notes for a Peoples atlas of Chicago. Éste es un proyecto de contra-cartografía abierto sobre la trama metropolitana de la ciudad de Illinois, que muestra formas diversas de apropiarse y releer la ciudad, y sirve como otra representación táctica del entramado pedagógico de AREA.
En este sentido AREA aglutina todo un conjunto de registro y voces, de múltiples saberes que se acumulan en las múltiples constelaciones que construyen las redes que conecta AREA, y es en este sentido, donde se presenta una interesante pedagogía colectiva, no tanto destinada a actuar, sino mas bien en recoger y redistribuir en red los conocimientos que genera la ciudad de Chicago. Este es un reto que sería interesante recoger en estos momentos, ya sea en Granada, Sevilla, Madrid o Barcelona, y poner de nuevo las redes al servicio y aprendizaje de lo colectivo, ya sean estas redes sociales, institucionales o digitales.


Este tipo de trabajo, que
Este proyecto, que primero